Pero más allá de cualquier calificativo, a
Chávez se le puede describir en el significado de dos términos muy claros, uno:
es un fanático; y dos: es un soldado.
Es un fanático cuando se apasiona
irracionalmente por algo en lo que cree, “el socialismo del siglo XXI, la
revolución Bolivariana, el antiimperialismo, etc.”, defendiéndolo con
intemperancia desmedida: “patria, socialismo o muerte”; sin tolerar
cuestionamiento alguno; se cree dueño absoluto de la verdad y además poseedor
de todas las respuestas, no requiere ni acepta ideas ajenas y muchos menos
criticas, y no le importa el precio que deba pagar por ello. Desconoce que
históricamente ese fanatismo extremo causó las peores guerras y desastres de la
historia humana.
Y es por ese fanatismo descontrolado que
muchos lo comparan con el peor ejemplo de fanatismo, el “Tercer Reich” de
Adolfo Hitler que además de provocar la gran tragedia que fue la segunda guerra
mundial, costó la vida de millones de personas por el solo hecho de pensar o
actuar distinto. Y encuentran profundas coincidencias. Los dos fueron
militares, intentaron tomarse el poder mediante golpe de estado y fracasaron,
por eso fueron a la cárcel y al salir desarrollaron un proceso legal que los
llevo al poder y una vez allí gestionaron para perpetuarse y luego fueron
invadiendo los derechos y libertades del pueblo, los dos promulgaron “leyes
habilitantes” que les otorgó plenos poderes soslayando las atribuciones al
legislativo y encarcelaron o destituyeron a los militares que consideraban
desafectos, los dos crearon un partido de corte socialista, ‘Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores, NSDAP’ y ‘Partido Socialista Unido de
Venezuela, PSUV’ respectivamente, ambos aplicaron como dogma despotricar de quien
no estuviera de su lado, y ambos tenían como premisa expandir su ideología en
todo el continente y la creación de una
gran nación capturando y arrogándose otros estados, Hitler quería dominar toda
Europa y Chávez toda América.
Los dos coinciden en que crearon sus
propios grupos de milicias, Hitler los “SS” y Chávez los “círculos
bolivarianos”, (Hitler conformó 600.00 milicianos y Chávez habla de un millón),
ambos aborrecen y repudian el capitalismo y lo culpan de todas las desgracias
humanas. Los dos buscaron aliados extranjeros que compartieran sus creencias,
Hitler se unió con Mussolini, dictador de Italia y con el príncipe Chichibu,
hermano del emperador Hirohito de Japón y Chávez lo hace con Cuba,
Ecuador, Nicaragua como estados y con las FARC, como grupo, por su afinidad
ideológica.
Y es ante todo un soldado, en lo que
también coincide con Hitler, o sea que en su esencia no se concibe sin una
guerra, Hitler causo la segunda guerra mundial y Chávez habla de “la guerra de
los cien años”, de “un Vietnam, dos Vietnam, tres Vietnam…” No es otra la razón
de existencia de un soldado, y Chávez lo es, y aunque ahora no ejerce como
soldado si lo hace como comandante en jefe de un ejército, y en su naturaleza
básica de soldado no quiere pasar a la historia sin haber tenido su propia
guerra. Para él vale más ser recordado como un guerrero que como un presidente,
por eso busca camorras, lanza insultos a diestra y siniestra y dice estar
amenazado por todos, Colombia, Estados Unidos, España, los paramilitares
colombianos, la oposición venezolana, etc., en todos ellos ve intentos y
complots para asesinarlo; la idea es clara, quiere vivir su guerra pero no como
victimario sino como victima.