
Entre las más
habituales palabras , hábil e históricamente utilizadas por los comunistas
están: diálogo, (la más importante pues se le da la connotación de ser la clave
incuestionable para alcanzar la paz, siempre y cuando se haga bajo sus
condiciones); socialismo, (una especie de suavizante para el termino comunismo
que para muchos es sinónimo de fracaso, pobreza, represión, etc.); pacifismo ó
pacifista, (se supone que quien la use es un altruista gestor de paz, solo que
esa gestión va siempre a favor del interés comunista); coexistencia, (pueden
vivir juntos, sin reproches, en igualdad de condiciones los violentos y el
pueblo indefenso, las victimas y los victimarios); democracia; (después de ‘diálogo’,
es la mas utilizada para justificar cada acción, incluso violenta, como acto en
beneficio del pueblo y de sus libertades, y de paso para distorsionar las
acciones y conceptos comunistas).
Sin darse cuenta se
van aceptando términos y conceptos que al final, por el manejo sutil, minimalista
y constante que le dan terminan favoreciendo los intereses comunistas, pues
para la opinión general no implican en apariencia menoscabo alguno, desechando
que de hecho son conceptos que unidos y dirigidos a un mismo y único propósito
van cambiando la forma de pensar y de expresarse de todo un pueblo; y es a eso justamente
a lo que se han aplicado desde su origen los grupos armados en Colombia. Por
eso al horrible secuestro lo llaman simplemente retención; al cruel asesinato,
ajusticiamiento (de justicia); a la extorsión, aportes y colaboraciones; al
intercambio humanitario, canje de prisioneros (equiparando las victimas del
secuestro con los guerrilleros presos legalmente); a la acción legítima del
Gobierno, terrorismo de estado, a los secuestrados prisioneros; a los
guerrilleros presos secuestrados, etc.
Y eso posiblemente es
lo que ha puesto a la señora Senadora Piedad Córdova, y a otros respetados
opositores, tan vigorosamente en contra del estado colombiano y a favor disimulado
del grupo armado, presentando habilidosamente cada acto de las Farc como un
esfuerzo hacia la paz o hacia la libertad de los secuestrados. El trasbordo
ideológico inadvertido se evidencia cuando ataca sin misericordia la
Institucionalidad nacional sin notar que ello más que a la libertad de los
secuestrados favorece los intereses del grupo secuestrador que ve en ella un
aliado estratégico hacia su objetivo final de implantación del comunismo
disfrazado como socialismo o peor aún como democracia.
Porque no es que la
distancia ideológica entre la señora Córdova y el Presidente Uribe sea
profunda, los dos nacieron a la política en el partido liberal, solo que ante
el triunfo presidencial de Uribe, quizás por exagerar el concepto de oposición
democrática que es legitimo, terminó vista y usada por el grupo armado como
herramienta ‘eficaz’ contra el Estado y así termina respaldando los propósitos,
y usando palabras y conceptos plantados por los guerrilleros; toma conceptos
como ‘intercambio humanitario’, que en esencia es positivo si da la libertad a
todos los secuestrados que tienen las Farc, el Eln, y demás grupos secuestradores,
y le da un manejo que indudablemente
favorece los intereses guerrilleros, pues discrimina y desconoce la autoridad
del gobierno para hacer gestiones por sobre ella y vincula en su aparente
intención altruista personas y gobiernos que desde todo unto de vista servirán
al grupo armado que la manipula.