Más allá de lograr la toma del poder, solo queda mantenerse en el tiempo; Alfonso Cano no puede hacer diálogos de paz serios porque sería visto por el secretariado como traidor de los principios estatutarios y especialmente del legado de Manuel Marulanda. Pero no puede tampoco negarse a las conversaciones y mantener en preferencia la acción terrorista causante del estado actual de “resquebrajamiento”.
Y menos puede permitir que la opinión pública lo juzgue como el que no quiere la paz. En tal vía ‘renuncia’ al despeje de Pradera y Florida pero deja abierta la posibilidad de pedir otra zona y además la condiciona al intercambio del cadáver del Mayor de la policía Julián Ernesto Guevara asesinado en cautiverio por los de los jefes guerrilleros Raúl Reyes e Iván Ríos, entregados a sus familiares según versión oficial.
Para las Farc los diálogos de paz son solo una útil herramienta. Pueden destacarse tres grandes bloques de diálogos: el primero en la década de los ochenta durante el gobierno del presidente Belisario Betancurt, del cual se tuvo como único resultado que las Farc pasaron de siete (7) a cuarenta (40) frentes, de setecientos (700) a cuatro mil (4.000) hombres y de trescientas (300) a dos mil (2.000) armas largas.
El segundo en la década de los noventa durante el gobierno de Cesar Gaviria; inició en Cravo Norte, Arauca; pasó a Caracas Venezuela y terminó en Tlaxcala México, como resultado las Farc fortalecidas saltaron de la “guerra de guerrillas” a la “guerra de movimientos” causando los ataques Mitú, Puerres, Patascoy, Vista Hermosa, Miraflores, la Carpa, El billar, etc., en los que asesinaron y secuestraron a cientos de uniformados, además se tomaron la vías nacionales (pescas milagrosas) donde secuestraban indiscriminadamente, seleccionaban las personas por condición económica, política o profesional para secuestrarla o asesinarla.
El tercero durante la presidencia de Andrés Pastrana, conocido como el “Caguán”, y cuyo único resultado fue “la internacionalización” de las Farc. Se sintieron triunfadoras absolutas, establecieron relaciones con gobiernos “amigos”, crearon movimientos políticos como el Partido comunista colombiano clandestino, PC3; y el Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia, MBNC, que sería la base para el nacimiento de la Coordinadora Continental Bolivariana, encabezada por el propio Tiro Fijo.
Tales son los resultados de los procesos de paz, que hoy en su peor momento vuelven a ellos. Ojalá pudiera Alfonso Cano sentarse a dialogar con intensiones serias pero no es muy probable ni le conviene que los ‘duros’ del secretariado como mono Jojoy, Timochenko, Iván Marquez, etc., lo consideren traidor. O sea diálogos si, pero no hacia la paz sino hacia la preservación de movimiento guerrillero.