Las Farc, el Eln y las Autodefensas, son
reconocidas por la comunidad mundial, particularmente por la
estadounidense y la europea como organizaciones narcotraficantes y
terroristas, lo cual significa que no son otra cosa que grupos de
criminales; los propios ‘Tiro Fijo’ y ‘Mono Jojoy’, ante los medios de
comunicación en la zona de despeje del Caguán manifestaron su negativa
rotunda a cumplir las leyes por ser la suya una agrupación al margen de
la ley.
Entonces
a cuenta de que los organismos encargados de velar por la protección
humana se prestan al juego de “pedirles” a las Farc algo que saben
nunca van a hacer cayendo en la trampa de darles la difusión que
necesitan en el contexto mundial para mantenerse vigentes, para ser
noticia diaria sobre todo en temas de tanta trascendencia como el
Derecho Internacional Humanitario. El cumplimiento, acatamiento y
aplicación del Derecho Internacional Humanitario es exclusivo de los
Estados legítimamente constituidos y por lo tanto no cabe “exigir” a
los grupos terroristas su cumplimiento porque no solo es un esfuerzo
inútil sino que se pone al delincuente en un nivel muy generoso que
solo lo alienta a seguir con sus actos deplorables.
No
se puede llamar Derecho Internacional Humanitario al terrorismo, las
masacres, el secuestro, el uso de minas antipersonas, el narcotráfico,
el reclutamiento forzado de niños y adultos y la masacre de
secuestrados que cometen consuetudinariamente
las Farc, ni siquiera en un intento por convencerlas de que no vuelvan
a cometer esos actos, que además de ser crímenes de la peor laya
condenados en los estatutos de la Corte penal Internacional, son la
herramienta con que el grupo armado pretende tomarse el poder en
Colombia ; y prestarse candorosamente a ese juego solo sirve a los
propósitos de los delincuentes.
Lo
que hacen estos grupos terroristas no tiene nada que ver con el DIH,
todos sus actos son en el mejor de los casos violaciones al Código
Penal colombiano, lo demás son crímenes contra los Derechos Humanos y
crímenes de la competencia de la Corte penal Internacional como las
masacres de indígenas que cumplen las condiciones del crimen de
genocidio, o los asesinatos, el secuestro, la esclavitud, la
esterilización y el abuso sexual, al que someten a sus mujeres y los ataques contra la población civil, que son típicos crímenes de lesa humanidad
Además,
es en esa clase de apoyos tácitos, casi siempre ingenuos que las Farc
fundamentan sus progresos y con esa habilidad y astucia permanecen
cambiando los términos para que sus acciones sean vistas con enfoques
distintos a los reales; por eso al secuestro lo llaman simplemente
retención, al asesinato ajusticiamiento, a la extorsión aportes, al
intercambio humanitario, canje de prisioneros, a los rescates y fugas
de guerrilleros y de secuestrados traiciones, etc.,
Y
lo hacen porque quien les siga el juego, especialmente si hace parte
influyente en las determinaciones políticas mundiales como HRW, ONU,
OEA, AI, etc., puede servir de posterior referencia ante el
reconocimiento de beligerancia que es hacia donde apuntan todos sus
actos. Por lo tanto esos organismos, ni nadie civilizado, deben
permitirse a poner en el plano del Derecho internacional Humanitario
los actos aborrecibles de los diferentes grupos armados que actúan en
Colombia, pues ello seria poner en un alto nivel de legitimidad a sus
autores.