Cuando apenas tenía 7 o quizá 8
años , me enfadaba con mi padre porque me despertaba a las 7 am con el ruido de
una vuelta ciclística en Francia o España. En ese momento, de manera obligada,
debía levantarme a ver a un par de grandes: Lucho Herrera y Fabio Parra que
corrían para un equipo llamado “CAFÉ DE COLOMBIA”; a partir de ahí fui reconociendo una imagen
que con el tiempo se fue haciendo más familiar y que en ocasiones me hacía
sentir muy orgulloso; era la imagen de un señor bigotudo, con sombrero y acompañado
de una mula. Curiosamente con los años volví a ver esta imagen en torneos de
tenis y hasta en torneos de invierno a miles de kilómetros de Colombia (claro
yo los veía por televisión).
Pues bien, como a los 17 años me
enteré que este señor se llamaba Juan Valdez y era quien aparecía como la
imagen de “CAFÉ DE COLOMBIA”. Al pasar el tiempo escuchaba cosas sobre la Federación Nacional
de Cafeteros de Colombia: que se acababa, que se quebraba, que necesitaba
auxilio, que el café estaba por debajo de 60 centavos de dólar, etc. en fin no
le ponía demasiada atención porque no entendía y estaba más preocupado por
“estudiar” y conocer “viejas”.
En 2002 la Federación Nacional
de Cafeteros de Colombia creo una sociedad llamada Procafecol S.A. cuyas acciones eran propiedad
de la Federación
y de los “caficultores colombianos” y posteriormente en 2004 gracias a su
expansión Procafecol S.A. se encargó del manejo de las tiendas "Juan Valdez® Café", la verdad no tengo claro si esta
tienda nació en 2004 o si simplemente su manejo pasó a ser competencia de Procafecol
S.A. Hasta aquí ningún misterio y era claro que era o es, una visión de negocio
con el objetivo de crecer y seguir aprovechando la imagen “de don Juán Valdez y
su mula”, pero algo cambió: ya no decía
“CAFÉ DE COLOMBIA” y el señor con su mula estaban dentro de un cuadro y
todo era rojo, eso sí, se ve más moderno aunque me gustaba más el antiguo
encerrado en un triángulo.
Más o menos en 2006 tuve la oportunidad de viajar a Madrid y me enteré
que en la calle Serrano habían inaugurado una tienda Juan Valdez, la cual sería
la tienda que le abriría las puertas a ésta marca en Europa, en ese momento
pensé que era excelente y que era una valiosa oportunidad para este negocio
100% colombiano, además las camareras y camareros eran también colombianos que
gracias a su rendimiento se habían
ganado el derecho de viajar de Colombia a España para trabajar en este nuevo
proyecto, al poco tiempo Cafescol (la
empresa que maneja Juan Valdez en España) comenzó a abrir más tiendas en
Madrid, incluso una en Alcalá de Henares , así en poco tiempo habían 6 tiendas de un producto 100% colombiano, o
por lo menos eso creía, hasta que hablando con un amigó que trabajó allí, me
enteré que había una especie de acuerdo entre Cafescol y el grupo español CBG ,
que realmente sus jefes y sus pagas provenían de CBG aunque en las nóminas era
Cafescol quien aparecía como empleador. ¿Dónde estará el chanchullo? Pues habrá
que preguntar a Procafecol que es la empresa que maneja a Cafescol. Más allá de
situaciones empresariales me interesé más por la tienda y por el personal, así
que seguí preguntando a mi amigo sobre Juan Valdez. Lo primero que descubrí fue
la típica colombianada: Resulta que después de esos 3 años o más de
funcionamiento los empleados honrados y “buenos” que habían venido de Colombia
se habían vuelto gerentes de tienda, cargo que se inventaron en Cafescol (¿o CBG?)
luego de modificar las condiciones de contratación. Ésta modificación consistía
en contratar al nuevo personal con un
salario base menor que el que devengaban los antiguos camareros eso sí dentro
de la legalidad de los convenios colectivos, y que para diferenciarlos algunos serían
ascendidos a “gerentes” otros a “subgerentes” y por último la categoría novata
representada por los camareros.
Hasta aquí nada extraño y menos
cuando las medidas apuntaban a reducir gastos de funcionamiento, salvo cuando se descubrió que los inventarios
en los años en que los ahora gerentes no
tenían ningún control no “cuadraban”, situación que llevó a los nuevos jefes a
reorganizar las tiendas, para ello contaban con un enlace entre las tiendas y
la administración y vaya sorpresa cuando este enlace resulto ser una chica del
mismo grupo de “amiguetes” de la primera promoción, que no tenía ni idea de
administración ni de buenos tratos. En términos generales la situación se
complicaba para los nuevos camareros que realmente son los que tenían el
contacto directo con el cliente: La jefe de operaciones (la chica enlace) y sus
amigos (gerentes colombianos) insultaban y amenazaban con el despido al resto
de los empleados (especialmente a los compatriotas), la gestión y administración de las
tiendas era caótica, algunos camareros e incluso nuevos subgerentes y gerentes
eran menospreciados, debieron trabajar más horas de las habituales sin
reconocimiento, etc. Esto obviamente en palabras de mi amigo comenzó a
desmotivar al personal, comenzaron despidos, reorganizaciones, retiros
voluntarios, etc. y lo peor, los rendimientos de las tiendas no eran los
esperados por el nuevo inversor, que aceleró el cierre de tiendas. Hoy en día
solo sé que siguen funcionando las tiendas de la Calle Serrano y otra en la
calle Francisco Silvela (por cierto ésta
tienda esta dentro de un banco BBVA),
pero las tiendas de las Calles Génova, Calle Mayor, Centro Comercial La Vaguada, Calle Bailén y la
de Alcalá de Henares han sido cerradas y ahora solo queda basura representada
por vasos, servilletas y demás con la cara triste de don Juan Valdez y su mula
arrugada.
Ahora la pregunta que me asalta
es: ¿Por qué la única empresa colombiana que se reconoce y se mantiene es la
del narcotráfico, el secuestro, la guerrilla, el paramilitarismo y la corrupción?
Por ahora “tomémonos un tinto,
seamos amigos”
La imagen fue tomada de Google
Maps.
http://juanvaldezcafe.com/procafecol/quienesSomos/
http://www.marketingnews.es/gran-consumo/noticia/1037613028005/juan-valdez-abre-tienda-madrid-primera-europa.1.html
http://www.tormo.com.co/resumen/3159/Procafecol_envia_recursos_a_filiales.html