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Cuando el sol comenzaba a esconderse para darle paso a la luna, en el inicio de la noche bogotana del 27 de Octubre de 2009, en el centro de la capital, frente a la plaza de Bolívar, decenas de jóvenes se acercaban a la entrada del congreso, con la intención de ingresar al debate de control político al ministro de agricultura, Andrés Fernández, sobre el programa Agro Ingreso Seguro (AIS).
En la entrada del congreso, una suboficial de la policía solicitaba las cédulas para verificar sí estaba agendado el ingreso de cada persona que pretendía asistir a tan magno evento. Los y las jóvenes entre sonrisas y chistes esperaban respuesta de la suboficial, quien respondía con un NO rotundo la solicitud de ingreso de ellos y ellas.
De repente otro subofcial, indica que los y las jóvenes deben esperar a las afueras del congreso la autorización de ingreso. Cuando eran cerca de las 6:30pm, y después de tanta insistencia por parte de los y las jóvenes, se les otorga ingreso. Excusándose, la policía culpa a la oficina del senador Robledo, ponente en el debate, por el proceso indebido al momento de presentar la autorización del ingreso de estas personas.
Ya dentro del congreso, la emoción de la juventud afloro en todo su esplendor, buscaban afanosos el salón donde se sesionaría dicha plenaria.Al encontrar el recinto, quedaron asombrados con la cantidad de personas que asistieron al debate, todos estaban expectantes a los argumentos del Senador del Polo Democrático, Jorge Enrique Robledo, quien es uno de los citantes al debate. En su intervención, Robledo dijo: “Este no es un debate contra los empresarios ni contra la producción, es contra el modelo de reparto de las riqueza, contra el modelo de empresarización, contra el modelo burocrático de la concentración de la riqueza, es el modelo de los escogidos a dedo”, además de preguntar: "¿Cómo cinco ingenios azucareros recibieron amplios beneficios del programa Agro Ingreso Seguro? Y cómo más del 76% del crédito en Bolívar se lo dieron a dos empresas de esa región?”, y afirmando tajantemente que: "Estas si son las piramides de verdad" refiriéndose a un grupo de personas que aportaron a la reelección y el referendo del presidente Uribe $549 millones, y se beneficiaron con más de $33 mil millones de pesos.
Los argumentos por parte de Robledo fueron tan claros y fuertes, que al finalizar su ponencia, los asistentes que hacen parte de esa sociedad civil colombiana, se levantaron de los sitios en los que estaban ubicados, y al unisono y entre aplausos y silbidos, gritaban "QUE RENUNCIE... QUE RENUNCIE", pidiendo la cabeza del ministro Fernández, quien sintió como el congreso completo retumbaba por la indignación del pueblo colombiano, que no puso mayor resistencia a los falsos positivos, pero que sí detesta como se roban en sus narices el presupuesto de la nación, y se le entrega a los grandes millonarios del país, con la excusa de que estos créditos son para la mejora del agro colombiano.
El presidente del senado, Javier Cáceres, solicito el retiro inmediato de las barras, y posteriormente se apresuro a levantar la sesión para el día siguiente (anexo reglamento congreso)*, dejando una sensación de inconformismo entre algunos congresistas y la sociedad civil que asistió al evento.
Afuera de la sala donde se realizó la plenaria, entre periodistas, camarógrafos, escoltas, policías, secretarios y secretarias de los y las congresistas, y decenas de asistentes que salían de los palcos del auditorio, estaba yo. Un periodista independiente en busca de algunas declaraciones por parte de los y las congresistas que asistieron al debate (ver vídeos Debate AIS ).
Cuando esperaba al senador Robledo, se me acerco un suboficial de la policía, en compañia de dos auxiliares bachilleres, pidiendo que me retirara del congreso, a lo que respondí diciendo: "soy un periodista independiente, estoy esperando que salga el senador Robledo", y el suboficial continuo diciendo que la plenaria había concluido y que yo me tenia que retirar. Ante su insistencia, no me queda mas que decirle que como ciudadano y periodista tengo el derecho de acceder libremente a la información, y él con mas cara de revolver que de persona me mira de arriba hacia abajo, y le indica a los auxiliares que me escolten hasta la salida del congreso. Antes de retirarme, le pregunto al suboficial, el porque a mi si me retira del congreso y a los otros periodistas que trabajan en medios reconocidos no los saca del recinto. Éste, al no tener argumento valido, responde con una mirada no de revolver, sino de metralleta lista para disparar hacia otro falso positivo.
Sin duda, una noche de varios matices: argumentos muy validos por parte del senador Robledo; voces de una sociedad que pide a gritos un buen uso de los recursos de la nación por parte del Estado; un ministro de agricultura, que se beneficio con la decisión del presidente del senado, pese a que el pueblo reclamaba su renuncia; la decisión insensata por parte del presidente del senado, Javier Cáceres; y un joven periodista que con la ayuda de la fuerza policial, recordó que el acceso a la información es para unos pocos que normalmente trabajan para medios de comunicación reconocidos, y que muchos de estos medios le rinden pleitesía al gobierno y su maquinaria de turno.
*Reglamento del congreso: ARTICULO 76. Orden de los concurrentes. El público que asistiere a las sesiones guardará compostura y silencio. Toda clase de aplausos o vociferaciones le está prohibida. Cuando se percibiere desorden o ruido en las barras o en los corredores el Presidente podrá, según las circunstancias: 1. Dar la orden para que se guarde silencio. 2. Mandar salir a los perturbadores, y 3. Mandar despejar las barras. http://www.senado.gov.co/portalsenado/images/stories/pdfs/Ley_5_1992.pdf
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