Mientras el Congreso de la República de Colombia, se convirtió en escenario de los mas diversos enfrentamientos, que están encaminados a desprestigiar a unos y a mostrarse cada cual como los grandes defensores del pueblo, nuevas (e inesperadas) alternativas surgen.
Tal es el caso de una reflexión que viene dándose en el país, de oriente a occidente, de norte a sur, la cual hace referencia a una realidad que poco ha influido en el momento de tomar las grandes decisiones: Nos referimos a la mayoría de personas creyentes, y particularmente, la mayoría católica, que desde una concepción clara de los valores, la ética y la moral, HA COMPRENDIDO A TRAVÉS DE CENTENARES DE LAICOS COMPROMETIDOS, QUE DEBERÍA DAR UNA RESPUESTA FIRME cuando de definir la vida nacional se trata.
Elementos que sustentan ésta posibilidad
Aunque siempre ha habido influencia notoria del cristianismo a nivel histórico, ella fue disminuyendo poco a poco, sobre todo en la vida política debido a la necesidad de salirle al paso a la mala prensa, que señalaba la Iglesia como supuesta aliada de los ricos. Tal falsedad se contradice en los dos mil años de existencia del catolicismo, si se observa de una parte la infinidad de aportes únicos realizados a la sociedad, y en segundo lugar la excelente DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA.
A partir de su aporte y participación ciudadana como laicos, es ahora cuando el cuestionamiento va mucho mas a fondo, revisando el conjunto de actuaciones tenidas por los millones de fieles:
¿Se puede ser cristiano católico y a la vez votar por cualquier candidato?
¿Se puede ser cristiano católico y apoyar a unos candidatos cuya moral es altamente cuestionable?
¿Se puede ser cristiano católico y sin embargo no levantar la voz frente a la corrupción y la injusticia?
Planteamientos como estos se hacen dirigentes de TELEAMIGA, como JOSE GALAT (precandidato presidencial), y DIEGO ARANGO, desde la organización UN NUEVO PAIS.
El presidente Uribe, cuyos aportes como mandatario, han sido históricos, no representa para muchos católicos una opción con miras al próximo proceso electoral. Tampoco lo son los partidos tradicionales (liberalismo, conservatismo, o POLO DEMOCRATICO que es la vieja izquierda radical colombiana).
Se hace necesario marchar hacia nuevas condiciones y es la DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA la que se erije como el mejor referente para llevar a Colombia por caminos de paz y esperanza.