Generaciones enteras de colombianos se educaron con la cartilla La “Alegría de Leer”. Puede decirse sin error alguno que este texto fue el primer “best-seller” de la literatura colombiana. Hasta nuestros días se sigue editando esta cartilla para delicia de los adultos que encontraron en sus páginas, ilustraciones y lecturas una de las más novedosas y alegres maneras de aprender a leer. La “Alegría de Leer” fue escogido entre los 10 libros del siglo XX por la Revista Credencial Historia. Durante años se consideró que su autor fue el señor Evangelista Quintana R., funcionario del Ramo Educativo del Valle del Cauca. Hoy, gracias a las pesquisas y denuncias del doctor Vicente Pérez Silva, -historiador – biógrafo – ensayista – humanista-, se conocen detalles sobre su real autor, el educador nariñense Manuel Agustín Ordóñez.
El educador MANUEL AGUSTIN ORDOÑEZ “fue el creador del más novedoso y original método de lectura conocido hasta entonces y quizás hasta ahora…”. Son innumerables los conceptos sobre la obra del maestro Ordóñez que dan testimonio de la real autoría del libro “ALEGRIA DE LEER”, usurpado por un funcionario de tercera categoría del valle: Evangelista Quintana R.
Relata el maestro Ordóñez que estando en la ciudad de Popayán, en el año de 1927, y “En un día de ese año me vi con dicho señor Quintana en la Esquina del reloj de la ciudad de Popayán, y le dije: “ponga Ud. un pequeño capital y yo pongo mis obras para que las publiquemos y las explotemos a medias”. Y me contestó Quintana: “Yo no dispongo de recursos, pero un hermano mío tiene unos dos mil pesos, y lo voy a interesar para ver si entramos en el negocio”. Y después de esto me fui para La Cruz, departamento de Nariño, en donde serví la Inspección Escolar, y cuando en el mes de junio de 1931 regresé a Popayán, mi amigo el señor Abraham Zúñiga P., apenas me vio me dijo: “Evangelista Quintana ha publicado unos libros de lectura, que son la misma cosa que los suyos…”.
Expresa Vicente Pérez Silva que “Don Manuel Agustín Ordóñez fue un espíritu encendido en el mas vivo patriotismo; un maestro por antonomasia que, merced a sus estudios pedagógicos y a su ilustración, brilló con luz propia en el mundo de la educación”. Indignado y con profundo sentimiento enuncia: “Nos duele decirlo, Manuel Agustín Ordóñez fue un hombre que padeció la más tremenda desventura con el fruto de su creatividad…”.
Entre los testimonios, citados por Pérez Silva, destacamos el de Tomás Maya, publicado en junio de 1927: “Conceptúo que el maestro Ordóñez es el primero que realiza el verdadero sistema de lectura por palabras normales, lo que da por resultado necesario la lectura ideológica, única sensata…”. “Ordóñez forma en el cerebro del niño primero las imágenes (ejercicios de dibujo), enseña los objetos (ejercicios de percepción), con hábiles lecciones objetivas (caudal de ideas), y ofrece en seguida los signos integrales, con los que hace la cámara interior la reconstrucción de las ideas para formar el juicio…”.
El método desarrollado por el maestro Ordóñez estaba a la altura de los grandes desarrollos pedagógicos que revolucionaron la educación en el mundo entero al punto que “Concuerda ella con los preceptos de los grandes genios de la instrucción primaria: con Pestalozzi, que sólo enseña a aprender; con María Montessori, que enseña jugando con el niño; con Decroly, que concentra en una las nociones fácilmente convergentes”.
El maestro Manuel Agustín Ordóñez intenta infructuosamente publicar su obra y se ve obligado a vivir de la docencia en viajes permanentes aplicando su sistema y obteniendo resonantes éxitos
Igualmente recuerda el historiador Pérez Silva que “En septiembre de 1925 el profesor Decroly, que por entonces visitaba a Bogotá, consignó en el diploma del maestro Ordóñez, de su puño y letra, el siguiente testimonio, que traducido del francés dice así: “Yo admiro el método inteligente empleado por el Sr. Manuel Agustín para enseñar la lectura. El procedimiento puede perfectamente asociarse al sistema ideovisual o global que yo preconizo…”.
Ante la imposibilidad de demostrar la autoría intelectual de sus obras, el maestro Ordóñez muy resignadamente se lamenta: “Día llegará en que haya de venir el Impartidor de los dones perfectos, el Justo, para impartir su justicia…”.
Con esta pequeña crónica queremos rendir un homenaje al maestro MANUEL AGUSTIN ORDOÑEZ, autor y creador de “La Alegría de Leer” y de quien dijera el profesor belga Ovidio Decroly que era el poseedor de un método educativo producto de una “rara intuición”. Tal vez llegó el día en que el Impartidor de los dones perfectos, el Justo, imparta su justicia.
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