Son cuatro ex alcaldes con gran prestigio, que pueden aglutinar la opinión, para el bien de Colombia, pero es necesario deponer egos y obrar con sensatez e inteligencia, analizando con cabeza fría cuál de los candidatos esta mejor posicionado; a mi juicio es Sergio Fajardo, tiene más de veinte meses en campaña, recorriendo el país, escuchando propuestas y trabajando en un programa de gobierno incluyente, con un equipo joven y dinámico, que se mueve por todas partes como hormigas. Adicional a eso, su candidatura marca muy bien en las encuestas, ya que no entra en la polarización de uribista o antiuribista, y tiene más de 700.000 firmas recogidas que lo avalan. En este posible teatro de operaciones, Gina Parody sería una excelente Vicepresidente, fiscalizadora de los programas anticorrupción, le imprimiría un sello académico a un eventual gobierno Fajardista, y de paso, atraería la franja femenina, que se siente poco representada. Recurrir a Mockus, en lo que más sabe, la educación, sería un excelente ministro de esta cartera, para transformar la educación pública. Para dejar un cabeza de lista fuerte y visible en la denominada selección Colombia, al senado con Lucho Garzón, quien le darían representatividad al Congreso, en compañía de Stivenson Marulanda, un medico costeño alejado de las malas prácticas y dedicado a la investigación, que viene marcando muy bien en los sondeos, y dejar a Peñalosa como la carta inmejorable para una posible alcaldía de Bogotá. Deben ponerse de acuerdo los ex alcaldes, de lo contrario, los llamados trillizos independientes, colapsaran en un barco cargado de buenas intenciones, no hay suficientes votos de opinión para tanto movimiento, así que es el momento de conformar un conglomerado que genere confianza en el pueblo que se siente amenazado, por los mismos que acabaron y desprestigiaron el método de hacer política. Es ahora o nunca, aún hay tiempo de una sacudida, digna de estos cuatro transformadores, para que llegue una nueva era de centro, con fundamentos sociales que beneficien a la gente.
La política es de coyunturas históricas, no se sabe si más adelante habrá otra oportunidad, y estos líderes están en una de ellas, es bueno que asuman ese liderazgo que los hizo exitosos en sus diferentes administraciones, y conformen un proyecto político unidos, para tener opción real de enfrentarse al uribismo, y a la disminuida izquierda, por la división en el Polo. La ambición en política es sana hasta cierto punto, pero cuando puedes ganar de otra manera, es mejor hacer alianzas y no lanzarte al abismo detrás de nada, y eso lo deben entender Mockus, Garzón y Peñaloza, quienes serían los capitanes del gran movimiento de Sergio Fajardo que abriría la puerta de transformación de un país, que tanto lo necesita.
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