Cada semana depara una sorpresa en materia de escándalos, pero no sólo al nivel de AIS, INVIAS, FONCOLPUERTOS (de categoría “fuera de concurso”) sino también de otros que bien podrían llamarse “de impacto medio” porque pasan casi inadvertidos respecto a los primeros. Así, en días pasados fue la injusta carta condena del “sindicato” de Generales a su par Bonnet Locarno por la forma como él expuso su desacuerdo a la postulación de Piedad Córdoba al Nobel de Paz, apartándose del resto de sus colegas SÓLO por expresarse de manera respetuosa y desapasionada, y fue suficiente para ganarse la desaprobación y condena del “sindicato” de generales (lo que pasó más bien “de agache” salvo en la radio y traté de rescatar para Semana.com en mi blog http://comunidades.semana.com/wf_InfoEntradaBlog.aspx?IdBlog=1506&IdEntrada=2059).
Ahora lo es que más se demoró en salir la reciente sentencia de la Corte Constitucional en torno al tema del aborto y ya estaba recibiendo de los señores obispos de la iglesia católica su desaprobación y condena con ácidas críticas que en el mismo día del fallo tuvieron amplio despliegue televisivo no sólo en noticieros sino en un espacio “ni mandado a hacer para eso” como Pregunta Yamid, cuyo invitado fue el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia, Monseñor Córdoba. Deplorable que los Jerarcas de la Iglesia Católica, irónicamente en representación de la institucionalidad, se abroguen el derecho de instigar al desacato de la orden de una Alta Corte, emulando y congraciándose con la característica actitud del Presidente Uribe ante decisiones judiciales que no son de su agrado (como las de la Corte Suprema de Justicia sobre parapolítica) contándose ahora entre los áulicos del Ejecutivo junto con ese tribunal ya coptado por Uribe como es el Consejo Superior de la Judicatura.
Por eso no extraña la manera como en “Pregunta Yamid” Monseñor Córdoba se dedicara a repetir, cual subliminal, que la decisión de “...cuatro magistrados (con todo y tonito despectivo) no podía ir en contra del querer de cuarenta y cuatro millones de Colombianos”. Si no les dice nada eso, recordaré que es el mismo discurso del “estado de opinión”, sí, el mismo con el que se aspira legitimar en Colombia un fujimorazo que imponga a Uribe cuatro años más en el poder en contra de las leyes electorales vigentes y de la misma Constitución. Si a alguien le queda duda respecto al proselitismo que en tal sentido hacen los jerarcas de la Iglesia Católica, recuérdese también que no acabábamos de salir de nuestro asombro quienes alguna vez vimos al Cardenal Pedro Rubiano sin “pelos en la lengua” cuestionar el “elefante blanco” del entonces Presidente Samper, pero en cambio este año, con mucha timidez decir que Uribe debía descansar en el 2010 para lanzarse en el 2014; sin embargo, “la tapa” llegó desde Roma con nuestro otro Cardenal, Darío Castrillón, quien so pretexto de venir a lanzar un libro se atrevió a ir más allá que Rubiano –y de hecho lo contradijo– pues 'sentenció' que si no era Uribe en 2010, entonces no había con quien.
Como se puede ver, los jerarcas de la Iglesia Católica (y claro, incluso los de otras que hasta bienes incautados vienen recibiendo del Gobierno) están haciendo “su agosto” y pescando en río revuelto en la coyuntura del país de la era Uribe. Y en particular los de la Iglesia Católica “colinchándose” al cuento del “estado de opinión” para derogar de tajo un avance más de la Constitución del 91 como es el del Estado Laico y por esa vía recuperar lo que parecen considerar “terreno perdido”. Y en ese exabrupto encuentran complicidad patética y grave de funcionarios públicos con delirios de cruzados como el Procurador Ordoñez.
Ah! Flaco favor el que le hacen a la institucionalidad del país los Jerarcas de la Iglesia Católica de Colombia, o ¿será que de verdad les preocupa el tema del aborto? Y si es así, entonces ¿estarán dispuestos a hacer el mea culpa que les corresponde por las miles de mujeres que empujaron al aborto con su sempiterna política de estigmatizar, discriminar y humillar a las madres solteras que -antes de la Constitución del 91- se acercaban a sus parroquias buscando el bautismo de sus hijos y debían someterse al rechazo y los calificativos sentados en las actas y libros de fe tales como “hijo de padre desconocido” o “hijo natural”? Si no es así, entonces estamos ante simples actitudes oportunistas y farisaicas como las de quienes se rasgaban las vestiduras y tanto le repugnaron a Jesús al punto de llamarlos “sepulcros blanqueados”.
Y resalto que los únicos aportes visibles para bajar las tasas de aborto han venido en realidad de la Corte Constitucional y no de la Iglesia Católica, y aunque yo creí que al menos en lo de la abolición de rechazos y estigmas de la Iglesia al momento del bautismo se debía al Concilio Vaticano Segundo, alguien tuvo que sacarme de mi ignorancia en tal sentido haciéndome ver que fue un logro más de la Constitución del 91: Un amigo sacerdote!