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Observador nacional

Un balance objetivo poco promisorio

2009/06/30 | Por: LUISA PEREZ

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RESUMEN

Nunca como hoy las Farc estuvieron en peores condiciones, y a pesar de que su ciega terquedad les hace creer que están ganando la realidad que se niegan a reconocer indica que están efectivamente sin opciones viables aunque también sea cierto que no están del todo derrotadas.

Un balance objetivo poco promisorio
 

 Y lo que les hace creer que aún tienen opciones no está en los principios ideológicos originales sino en algo mucho más ramplón que aunque sirva de supervivencia no será útil ni suficiente a la hora de lograr el objetivo propuesto inicialmente de tomarse el poder a través de las armas con el subsiguiente reconocimiento internacional. Su soporte actual es solo el gran volumen dinero que produce el narcotráfico.

Y lo que les hace creer que aún tienen opciones no está en los principios ideológicos originales sino en algo mucho más ramplón que aunque sirva de supervivencia no será útil ni suficiente a la hora de lograr el objetivo propuesto inicialmente de tomarse el poder a través de las armas con el subsiguiente reconocimiento internacional. Su soporte actual es solo el gran volumen dinero que produce el narcotráfico.

Si bien es cierto hubo algún momento, obrado gracias a buenas aunque ingenuas intenciones de paz de diversas administraciones nacionales, en que el grupo guerrillero vio al filo del triunfo su proyecto revolucionario, las cosas cambiaron tan de plano que hoy solo pueden mantenerse gracias a los residuos de lo que alguna vez acumularon gracias a un acertado y convincente aunque falso discurso según el cual su origen estaba en la necesidad del pueblo colombiano de ser liberado de una supuesta opresión; y que dicha liberación podría darse combinando las que se dieron en llamar “todas las formas de lucha”: una serie de acciones políticas legales e ilegales con la peor sarta de atrocidades: terrorismo, asesinatos, secuestros, reclutamiento forzado de adultos y niños, siembra de minas antipersonas, etc., financiadas con el peor de los delitos internacionales: el tráfico de narcóticos y el cobro por el derecho a la libertad o a la propiedad privada.

En sus mejores momentos llegaron a la capacidad de movilizar enormes columnas guerrilleras con las que causaron grandes golpes a las Fuerzas Armadas de Estado y a tener varios miles de secuestrados, muchos de ellos con tremendo valor político mediante los cuales creyeron tener el acceso al reconocimiento político que los llevaría a un reconocimiento de beligerancia que sería la puerta a la toma del poder. Solo que nunca calcularon que esa prenda podría devaluarse dada la forma criminal en que fue adquirida y conservada y menos aún que la podrían perder a costa de la eficiencia con la que el Estado estaba actuando.

A un año de la ‘operación jaque’, llamada por la más importante de sus protagonistas “operación perfecta”, las Farc no han dado muestras de mejoras en cuanto a su existencia a no ser que cuenten varios comunicados intentando desacreditarla que gracias a algunos intereses personales lograron cierta resonancia, o a que su mayor dirigente haya replanteado su estrategia buscando resurgir de la cenizas.

Pero la realidad objetiva dice otra cosa, que no puede desconocerse aunque intente ocultarse. Perdieron a tres de siete de sus más importantes cabecillas (42%), incluyendo a quien representaba el mayor bastión en la tarea de ser reconocidas y apoyadas por la comunidad internacional; se desmovilizaron más de 15 mil de sus hombres (70%), por lo menos de los que se tiene conocimiento porque seguramente hay muchos que abandonaron la filas guerrilleras y se negaron a someterse a los programas gubernamentales, entre los cuales habría 400 de los llamados mandos medios que son quienes dirigen las acciones y 26 ideólogos que son los responsables del fortalecimiento del espíritu de lucha y de la moral de combate, o sea de las ganas y convicciones de luchar.

Las acciones armadas bajaron a cero en la mayoría de los casos y por algún tiempo se aferraron a la tabla de salvación que significaban lo secuestrados, los cuales utilizaban como forma para obligar al gobierno a aceptar sus condiciones y a la comunidad mundial a presionar por ello, pero también los perdieron, o sea que en objetividad solo les queda intentar mostrar algún grado de vigencia lo cual solo puede ser mediante actos desesperados como el secuestro de personalidades, especialmente al cumplirse el primer año de la operación que le quito esa fortaleza.


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Perfil autor
PEREFIL ACADEMICO Estudios superiores: Comunicación social – Periodismo, Universidad del Magdalena, Colombia, 1998. Diplomado en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, Universidad Autónoma de Bucaramanga EXPERIENCIA PROFESIONAL - Asesora de la organización No Gubernamental de Derechos Humanos “Centro de Estudios Sociopolíticos del Caribe, CESCA” - Asesora de la Organización No Gubernamental de Derechos Humanos “Centro de Estudios e Investigaciones Nacionales, CEINA”
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