Autor: Mark Twain
Mal puesto en Latinoamérica en la categoría
de libro para niños, Las aventuras de Huckleberry Finn es mucho más que eso: es
considerada por algunos como The Great American Novel. Es una obra de arte, satírica como ella sola. Un niño y un esclavo recorriendo el río Mississipi en un planchón, ambos escapando, conociendo
la vida en la medida en la que el río —la vida misma— se las va dando. Para aquellos que leyeron este libro cuando pequeños, se
recomienda vuelvan a leerlo. Sólo
de adulto se puede comprender los puntos de vista que el autor quería comunicar. Publicada por primera vez en 1884, el
americano critica una variedad de temas pasando por los libros, la esclavitud,
la religión, la sociedad, y los gobernantes. Es un libro que entretiene, enseña, y hace reír. Como obra literaria es
impresionante. Mark Twain hubiera
podido limitarse a describir la época y los ambientes, pero fue más allá y
modificó el
lenguaje haciendo que el lector captase el dialecto y el grado de educación de
los personajes —esto sólo podrá apreciarse si el libro es leído en inglés; para
admirar un poco el aporte creativo, mirar la nota adicional al final de esta
reseña—. El americano escribió como si no hubiera habido
literatura antes de él. Sí, en su libro hace referencia a
Shakespeare y a otros, pero su estilo es tan original que fue como si hubiese
reinventado la escritura. Los
personajes no pueden ser más ricos: Huckleberry, un niño bueno pero precoz hijo
de un borracho que se rehúsa a ser adoptado, y Jim, un esclavo con
remordimientos por su familia que busca con desespero su libertad. Twain, con su humor —entre las cientos
de profesiones que tuvo fue comediante— y desde su época, nos enseña que no por
ser de diferentes razas los sentimientos son distintos, que la libertad es
incuestionable, que la vida es mejor entre más simple se lleva, y que ni los títulos ni las clases otorgan
dignidad. Este libro refresca,
divierte y rejuvenece, es como estar preso del aburrimiento y ver a Tom Sawyer
y a Huckleberry Finn llegar a liberarnos, es como montarse en un planchón con un buen amigo, escuchando
los chasquidos de un río delicioso para después quedarnos dormidos bajo las estrellas.
Nota adicional:
Dicen que todo gran autor americano comienza
aquí, con Huckleberry Finn. T.S.
Elliot, Anderson, Hemingway y Faulkner —claro, era imposible que Faulkner se
hubiera hecho solo— son unos de los cientos. Uno no ha terminado la primera página cuando se da cuenta de
la grandeza del estilo. A
continuación hay un ejemplo de cómo Twain modificó el lenguaje para hacer al lector “escuchar” las voces de sus
personajes —en este caso, el esclavo—:
Laws bless you, chile, I ‘uz right down sho’
you’s dead ag’in. Jack’s ben heah;
En
inglés normal esto sería:
Lord bless you, child, I was right down sure
you is dead
again. Jack has been here;
Utilizando
el you is en
lugar del you are el autor refleja la ignorancia del esclavo.
La
traducción al español es:
Dios te bendiga, niño, yo estaba seguro que
te habías muerto otra vez. Jack
estuvo aquí;
En la
traducción se pierde mucho, sin embargo el libro ha sido publicado en todos los
idiomas y sigue siendo mandatario en muchas escuelas alrededor del mundo.
New York, Julio 11, 2009
Para
ver otras reseñas, únete a nuestro grupo en Facebook “llover sobre mojado” o
regístrate en el blog
www.lloversobremojado.com